Prácticas Erasmus+ de Gráfica Impresa en Galway
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Mi nombre es Sara, y he vivido la experiencia Erasmus durante dos meses en la pequeña pero pintoresca ciudad de Galway. Ha resultado ser un verano muy diferente, pero repleto de aventuras y experiencias novedosas, que repetiría mil veces más.

PRÁCTICAS EN BAD DOG

Desde la infancia, he deseado trabajar en el extranjero. Viajar es una de mis grandes pasiones, además del arte, que constituye mi vida. Por estas razones, no podía perderme la oportunidad de vivir un Erasmus. Y así lo hice. La búsqueda y preparación de esta experiencia no resultaron fáciles pero finalmente pude volar a Irlanda y cumplir uno de los sueños más grandes que tenía: adaptarme a un ritmo de trabajo diferente, practicar otro idioma y vivir el día a día en otro país.

Desde que pisé el estudio de Bad Dog el primer día, me sentí como en casa. He tenido dos tutores allí, Paul Cotter y Mahmoud Sobhani. Ambos me han tratado especialmente bien, y es algo que siempre recordaré, su generosidad y comprensión a lo largo de esos dos meses conmigo, además de estar siempre dispuestos a ayudarme en cualquier cosa que fuese necesaria. Por tanto, las horas que pasé en el estudio fueron muy amenas y provechosas.

A medida que transcurría el tiempo, me daba cuenta de que mi inglés era cada vez más fluido y me sentía más confiada a la hora de expresar cualquier duda o sugerencia ante los proyectos que se planteaban. Además del idioma, también advertí una evolución en mi trabajo artístico y la obtención de nuevos conocimientos acerca de disciplinas que nunca antes había aprendido, tales como el diseño Web.

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LA CIUDAD

Galway es una pequeña ciudad que reúne todo lo esencial para vivir. La atmósfera que envuelve a este lugar es festiva y especial, una base turística clave. Aldea de pescadores, ciudad moderna, joven y universitaria en la actualidad, con una animada vida nocturna. Desde que la vi por primera vez, me enamoré de sus calles, pubs, gente y colorido. Este lugar, ofrece diversas actividades, como excursiones y tours a diferentes lugares de interés para toda Irlanda.

En julio, viví personalmente el Festival Internacional de las Artes, del cual pude disfrutar de exhibiciones, conciertos, espectáculos y muchísimo arte en cada rincón de la ciudad.

Durante mi estancia, me alojé en la residencia para estudiantes de la Universidad de Galway (NUI), compartiendo cocina y salón con más jóvenes como yo. Como reseña importante, decir que el alojamiento en Irlanda es muy caro. El nivel económico es alto, y se nota la diferencia. De todas maneras, me llevo un grato recuerdo de este lugar, ya que pude crear estrechos vínculos de amistad con otras chicas.

A la hora de viajar, he probado un poco de todo. Además de montarme en autobuses cada vez que realizaba excursiones a otras ciudades del país los fines de semana, también viví la experiencia como copiloto día a día para asistir al trabajo, acostumbrándome a las direcciones y carriles totalmente al revés que en España. Incluso alquilé una bicicleta para los dos meses. Solía montar todos los días, con mi cámara a la espalda y una ilusión tremenda por conocer nuevos rincones.

Respecto al clima, he de reconocer que era bastante pésimo, a pesar de ser verano. La lluvia era constante, por lo que el chubasquero era totalmente imprescindible. Sin embargo, este inconveniente no influía en mi estado de ánimo, ya que la hospitalidad y cercanía de todas y cada una de las personas con las que me he cruzado compensaban todo eso.

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OPINIÓN PERSONAL

Nunca pensé que esta experiencia llegaría a cambiarme la vida, pero así fue. Desde el comienzo, lo tomé con ganas e ilusión de aprender y madurar. Ahora, de nuevo en España puedo decir que en ese tiempo he adquirido otra visión del mundo en general. Cada día, aprendes algo nuevo, además de valerte por tí mismo a 2.000 kilómetros de tu familia, amigos y entorno habitual. Esto nunca me ha asustado en verdad, porque desde hace mucho tiempo me he sentido independiente y responsable. Sin embargo, el Erasmus me ha reafirmado en esas sensaciones. He sabido apreciar y darme cuenta de lo que significa ser extranjero en un país, las diferencias y sorprendentes similitudes que pueden llegar a existir entre personas de lugares lejanos.

Me he dado cuenta, que a pesar de que desgraciadamente cada vez es más difícil abrirte paso en el mundo laboral, existe un futuro. Puedes llegar a dedicarte a tu pasión, pero esto no llega solo. Has de esforzarte día a día y no desistir en ningún momento. Porque todo esfuerzo tiene su recompensa, y yo he tenido la mía. Después de haberme formado durante 4 años en la Escuela de Arte, puedo decir que me considero una persona preparada y capaz de trabajar y forjarme un buen futuro. Gracias a esta oportunidad, soy aún más feliz de lo que era y me gustaría animar a todas aquellas personas que como yo sienten curiosidad y la inquietud de conocer a nuevas personas, culturas, ciudades y un sinfín de cosas de las que no eres consciente que existen, hasta que lo haces. Porque el Erasmus puede abrir puertas que nunca antes podrías haber imaginado, y esta, ha sido una de las mejores decisiones que he podido tomar en mi vida. Como conclusión, puedo decir que todo esto me insufla la fuerza necesaria como para seguir formándome, conociéndome y mejorando a nivel artístico y humano.